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Hola, ¿Cómo estás?

Me hace muy feliz que estés aquí, porque eso significa que hubo una imagen, un detalle, un momento; que se quedó en tu memoria y decidiste conocer un poco más sobre mí.

Pues bien, antes que todo, quiero que sepas algo, desde este momento, para mi eres muy importante y me siento emocionada de que me hayas considerado para ser parte de algo grande en tu vida.

Porque simplemente soy una apasionada, una enamorada de la vida, de sus matices, de sus colores, de sus sombras, de sus despertares grises pero también de sus brillantes atardeceres; porque así lo es todo, tiene tintes, marcas de una sonrisa, arrugas de años hermosos, miradas inocentes, miradas misteriosas, abrazos enamorados.

Soy una admiradora de las formas particulares de cada instante, de valorar lo que a veces no está a simple vista, pero a veces parece posar para mí.

Creo que la clave está en el valor que adquiere cada cosa, por más diminuta o majestuosa que sea, sólo por el hecho de existir.

Porque de esa forma, todo va dejando rastro indestructible a través de mi lente. Si te has acercado a mí, quiere decir que te has identificado con mi manera de fotografiar,  que en gran medida está influenciado por el amor, el amor que me inspiran mis hijos y mi esposo y quienes forman parte fundamental de lo que hago.

Lo que hago, más que un estilo, es una forma de expresión.

Para mí, una fotografía puede contarlo todo; es  la prueba más increíble de que algo importante sucedió.

Es el mejor recuerdo que puedes tener a lo largo del tiempo y a mí me gusta que esa memoria sea natural, sea un extracto de la realidad pero a través de mi propio mundo, que es fresco, natural, estético y libre.

Cada foto me hace sentir y emocionarme, solo así puedo sentirme segura de que mi fotografía refleje mi visión y las maravillas que se pueden obtener de un momento irrepetible.